Es el caso del Yunasi, donde se encuentran yacimientos de petróleo que Ecuador aún no ha decidido explotar, pero puede hacerlo en cualquier momento.Las tensiones entre los Estados latinoamericanos y los pueblos indígenas provienen de contradicciones entre modelos de crecimiento: producir más o bien vivir. Por un lado, el aumento de la producción, aún en condiciones socialmente más justas y más aceptables para el entorno, significa concretamente poner en peligro el bienestar de partes importantes de la población, en particular los pueblos indígenas.
Del otro lado, el « buen vivir » puede aparecer como el rechazo de un progreso destinado a ser aprovechado por el conjunto de la población. La solución quizás pasaría por unas nuevas alternativas económicas que aunaran el desarrollo económico y el respeto por el planeta y los pueblos que en él viven. Sin duda, eso exige una adaptación del pensamiento. La dificultad consiste en hacer la diferencia entre valores fundamentales de respeto de la tierra y de solidaridad humana expresada por las culturas indígenas y la manera como se manifiestan en sus expresiones.
La dimensión de la crisis climática y social lleva a la conclusión que las regulaciones del sistema financiero y monetario son solamente una mínima parte de la realidad. Son los fundamentos de la vida colectiva de la humanidad en el planeta que debemos revisar y traducir en nuevos paradigmas. Se trata primero de la relación entre los seres humanos y la naturaleza, teniendo en cuenta que hay solamente un planeta disponible para la humanidad. Segundo, entra en línea de cuenta la manera de producir lo necesario para la vida física, cultural y espiritual de todos los seres humanos (la economía). El tercer fundamento, es la necesidad de organizarse social y políticamente. Finalmente el último elemento es la lectura de lo real y la formulación de la ética necesaria a la cohesión social, es decir la cultura. Cada sociedad tiene su manera de concebir la realización de estos fundamentos.
Con la globalización neoliberal, es la concepción del capitalismo que llegó a constituir el «pensamiento único ». Este fue y es incapaz de afrontar, sino de manera parcial e inadecuada, los desafíos contemporáneos. Eso se verifica, por ejemplo a propósito de la crisis energética.

