Domingo, Agosto 01, 2010
   
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LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y EL DESAROLLO

Durante muchos años los pueblos indígenas han sido maltratados, invadidos, echados de sus tierras y hasta asesinados por parte de gobiernos y empresas multinacionales que se apropian de sus territorios y explotan sus recursos sin ningún miramiento por ellos y el medio ambiente.Muchos de estos pueblos están viendo peligrar su modo de vida como consecuencia de los intereses de las multinacionales.
Es el caso del Yunasi, donde se encuentran yacimientos de petróleo que Ecuador aún no ha decidido explotar, pero puede hacerlo en cualquier momento.Las tensiones entre los Estados latinoamericanos y los pueblos indígenas provienen de contradicciones entre modelos de crecimiento: producir más o bien vivir. Por un lado, el aumento de la producción, aún en condiciones socialmente más justas y más aceptables para el entorno, significa concretamente poner en peligro el bienestar de partes importantes de la población, en particular los pueblos indígenas.

Del otro lado, el « buen vivir » puede aparecer como el rechazo de un progreso destinado a ser aprovechado por el conjunto de la población. La solución quizás pasaría por unas nuevas alternativas económicas que aunaran el desarrollo económico y el respeto por el planeta y los pueblos que en él viven. Sin duda, eso exige una adaptación del pensamiento. La dificultad consiste en hacer la diferencia entre valores fundamentales de respeto de la tierra y de solidaridad humana expresada por las culturas indígenas y la manera como se manifiestan en sus expresiones.

La dimensión de la crisis climática y social lleva a la conclusión que las regulaciones del sistema financiero y monetario son solamente una mínima parte de la realidad. Son los fundamentos de la vida colectiva de la humanidad en el planeta que debemos revisar y traducir en nuevos paradigmas. Se trata primero de la relación entre los seres humanos y la naturaleza, teniendo en cuenta que hay solamente un planeta disponible para la humanidad. Segundo, entra en línea de cuenta la manera de producir lo necesario para la vida física, cultural y espiritual de todos los seres humanos (la economía). El tercer fundamento, es la necesidad de organizarse social y políticamente. Finalmente el último elemento es la lectura de lo real y la formulación de la ética necesaria a la cohesión social, es decir la cultura. Cada sociedad tiene su manera de concebir la realización de estos fundamentos.

Con la globalización neoliberal, es la concepción del capitalismo que llegó a constituir el «pensamiento único ». Este fue y es incapaz de afrontar, sino de manera parcial e inadecuada, los desafíos contemporáneos. Eso se verifica, por ejemplo a propósito de la crisis energética.